Cómo degustar un espumante

CLASIFICACIÓN Y TIPOS DE ESPUMANTES (Brut, Extra brut, Demisec etc)

Los vinos espumantes o Champagnes han sabido ganarse su lugar y están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana. Por eso es importante conocer y entender sobre sus tipos y variedades para poder disfrutarlos de manera correcta. En primer lugar, debemos considerar los tipos de cepas usados para elaborar los espumantes. Las más utilizadas y comercializadas son: Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier. Los espumantes pueden ser clasificados según el método con el que se gasificaron o por la cantidad de azúcar que poseen. Cabe destacar que la cantidad de azúcar que se toma en cuenta es la que se agrega en la botella antes de colocar el tapón o corcho. La concentración de gramos de azúcar por litro se denomina “Azúcar Residual” y se expresa en gr/lt.

¿Cómo se clasifican los espumantes según su cantidad de azúcar residual?

Brut Nature: Es el más seco de todas las variedades. Posee una concentración de entre 0 a 3 gr/lt.
Extra Brut: Es menos seco que el Brut Nature, con una concentración máxima de azúcar de 6 gr/lt.
Brut: Esta variedad posee el equilibrio justo entre seco y dulce. Contiene una concentración máxima de azúcar de 12 gr/lt.
Extra Seco: Este tipo de espumante contiene una concentración máxima que varía entre los 12 y 17 gr/lt.
Seco: Su concentración de azúcar residual fluctúa entre los 18 a los 32 gr/lt.
Demi Seco: Posee una concentración que va de los 32 a los 50 gr/lt y es ideal para postres y dulces.
Dulce: Es la variedad más dulce de todas, ya que contiene una concentración superior a los 50 gr/lt. Como acabamos de ver, no todos los espumantes tienen la misma composición y cada uno encierra una variedad de aromas y sabores totalmente distintos. Es por ello que, al momento de la cata, es fundamental entender bien estos aspectos para saber que estamos bebiendo.

¿CÓMO CATAR UN ESPUMANTE DE MANERA CORRECTA?

Para realizar una correcta cata o degustación de un espumante debemos respetar los siguientes pasos:

Abrí correctamente la botella
Primero asegurate de que nadie haya agitado la botella antes de abrirla y tené a mano una copa para servir el primer chorro. No debe haber ninguna persona ni objetos frágiles cerca, ya que el corcho puede saltar de forma repentina.
Retirá la cápsula metálica utilizando el tirador, en caso de que tenga uno. Sostené la botella en un ángulo de 45 grados y retirá el cierre metálico girando el alambre, manteniendo firmemente tu pulgar sobre el extremo del corcho para evitar que salga disparado. Es preferible aflojar los alambres y dejarlos sobre el corcho ya que pueden ayudar a la sujeción.
Girá lentamente la botella, no el corcho, y retiralo muy despacio. Si tenés problemas con el corcho, podés utilizar un paño limpio para mejorar el agarre. Cuando el corcho esté casi afuera, inclinalo para liberar lentamente el gas. Esto debería generar un ligero siseo y no el típico sonido de descorche apresurado. Este aspecto es muy importante, ya que mantiene el máximo de burbujas en el vino y reduce el riesgo de que el contenido salga a borbotones.

Respetá la temperatura ideal
Los vinos espumantes suelen servirse fríos, pero no demasiado. La temperatura ideal varía entre los 5º C a los 7 º C. Si el vino está más frío, se tornará insípido y notablemente más ácido. En general, cuanto más selecto sea el vino, más caliente debería servirse. Sin embargo, en un día caluroso puede enfriarse un poco más, ya que se calentará más rápido estando en el exterior.
Sostené siempre la copa por su base o su tallo para evitar que el espumante se caliente en tu mano y que cualquier aroma de tus manos pueda interferir con el aroma.

Elegí la copa adecuada
Las burbujas de los espumantes se mantienen durante mayor tiempo en copas alargadas. Sin embargo, te sugerimos no elegir una demasiado estrecha en la que no puedas introducir tu nariz para apreciar el aroma.
Las copas anchas y bajas tradicionales para servir el vino espumoso son las peores, ya que el aroma y las burbujas se evaporan más rápido.

Serví adecuadamente
En primer lugar, tené en cuenta que la medida justa es de 2/3 partes de la copa. Podés inclinar la copa para minimizar la formación de espuma, pero nunca apoyes la botella sobre su borde.
Es importante observar detenidamente el color y la calidad de las burbujas, ya que esto nos mostrará en qué estado se encuentra el espumante.

Probá con los sentidos
Una vez servido el espumante, debemos llevar la copa a la nariz sin haberla movido. Luego, agitá levemente la bebida y repetí la prueba.
Por último, llevá el espumante a la boca, tomá un trago y retenelo por unos segundos para que el paladar pueda decodificar los sabores antes de que termines de tragarlo.
Ahora si, saboreá tu espumante preferido.

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